El libro de las mentiras

14.2.16




Desde chicos nos cuentan muchas cosas que no son ciertas: mitos, leyendas históricas, supuestos que se fueron transfrormando con el paso del tiempo y están cada vez más lejos de la verdad.
¡No te dejes engañar! Averigua por qué: el universo NO es de color negro. Robin Hood NO era un bandido generoso que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. La miga de pan NO engorda más que su corteza. La boca de un perro NO está mucho más sucia que la de su dueño.
Este libro reúne todo eso y mucho más: engaños de película, las mejores mentiras de papá y mamá, los Mentirosos de Oro y, por qué no, algunas verdades sobre las mentiras...
Gracias a V&R Editoras por el ejemplar

Para contrarrestar la dulzura y el edulcorante extremo de esta fecha tan particular en otros países y tan first world wannabe de nuestros pagos, les traigo un libro perfecto: vamos a desenmascarar las mentiras.

Otro libro para chicos de Aníbal que divierte, también, a grandulones como moi.

Hace muy poco les contaba de la estética y el diseño de otro libro de Aníbal que, creo, es algo así como una especie de misma línea dentro de todos los libros del autor.

Quiero recalcarlo nuevamente antes de meterme en el contenido, porque es digno de repetirlo: lo visual de este libro sobresale y, como siempre que el nombre de la diseñadora está en un libro de V&R, es pulcro y perfeccionista. Amo, amo, amo el diseño de estos dos libros, así como las ilustraciones hechas por Héctor Zerda.

El libro que reseñé hace algunos días hablaba de los villanos de películas, series, videojuegos y etcétera, lo cual acerca a grandes y chicos porque hay de todas las épocas. Este tiene algo diferente que quiero decirle a todo padre/adulto que quiera regalar esto a un peque: si tu niño no sabe aún de cosas como Papá Noel, los Reyes Magos, el Ratón Pérez/el Hada de los Dientes y demás historias, entonces aún no es el momento para regalárselo.

Digo esto porque creo en lo personal (me importan tres pepinos las investigaciones de grandes empresas científicas que puedan decir lo contrario, así que no me molesté en chequear la fuente) que el cerebro de un chico funciona diez veces más que un adulto por el simple hecho de que constantemente tiene que estar adaptándose a nuevas cosas, a lo que dicen los mayores, a reconocer el tiempo y lugar para filtrar sus palabras, lo cual los adultos ya hicieron hace mucho y, por lo tanto, lo hacen automáticamente... algunos, al menos. Todos conocemos a algún palandrún que es un desubicado.

Creo que un chico cuando comience a leer este libro, sea hoja por hoja o hechos al azar, va a comenzar a cuestionarse un montón de cosas... lo cual es súper recomendable, porque niño curioso = niño que aprende más y más, pero también niño curioso = niño que pocos padres soportan y no se lo quieren sacar de encima.

¿Mi recomendación? Regalale esta obra de arte a un chico que tenga ganas de aprender cosas nuevas, pero sólo si vos sos un adulto copado que lo va a llevar de la mano en el viaje de aprendizaje que va a comenzar una vez que se dé cuenta de que no todo es como dicen los adultos y que sus padres no saben absolutamente todo ni son perfectos.

No sólo va a aprender mentiras populares que muchos padres les cuentan a los chicos, sino también sobre la historia, la literatura, ¡mucha cultura general! Nada mejor que un nene (o una nena) se interese por lo que le rodea desde la más temprana edad, y este tipo de libros genera chicos interesantes, curiosos y atentos a su contexto.

Ejemplo: yo siempre fui bastante boba con respecto a estas cosas. A los, no sé, siete, ocho años me di cuenta de que no era la única que se llamaba Florencia. En mi grado no había nadie que tuviera mi nombre, y a esa edad mi círculo de gente se cerraba en familia y personas que conocía de la escuela... y me llevé una gran decepción :P

Por esta misma razón me lo hubiera regalado a mí misma a esa edad (?): para no ser tan ingenua, porque todo lo que aprendía en ese momento (ahora de grande se me acabaron las ganas...) lo buscaba en libros e internet hasta el cansancio, algo así como medio obsesiva. Me gustaba aprender, me gustaba averiguar, me gustaba abrir una enciclopedia y leer lo que se me cruzara. ¿O se piensan que mi amor por Asia viene de El Viaje de Chihiro nomás?

Otra obra de arte que Aníbal Litvin, Marianela Acuña, Héctor Zerda y V&R Editoras nos traen para los más pequeños y los no tan pequeños. Como dije anteriormente, es un perfecto regalo para Reyes, Navidad, Día del Niño o porque sí: que no se nos haga costumbre esperar a una fecha en especial para regalar literatura.

2 comentarios:

  1. Muy buen comentario de un libro genial!

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  2. Me lo apunto. Puede ser un regalo bonito para alguno de mis primitos.
    Saludos!

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